23 Abr, 2018
2017-18

Descripción de la Galería

Los profes de Infantil han representado en este Día del Libro una obra de teatro para los alumnos y los alumnos de tercero de E.Infantil han leído un cuento a sus compañeros de primero de E.Infantil!!

¡¡Os dejamos este cuento que han representado los profes!!

 

Había una vez un chico muy guapo, un pequeño príncipe que tenía un cutis blanco como la nieve, labios y mejillas rojos como la sangre, y cabellos negros como el azabache. Su nombre era Blancanito.
A medida que crecía el príncipe, su belleza aumentaba día tras día hasta que su padrastro, el rey, se puso muy celoso. Llegó un día en que el malvado padrastro no pudo tolerar más su presencia y ordenó a un cazador que le llevara al bosque y lo matara. Como él era tan joven y bello, el cazador se apiadó del niño y le aconsejó que buscara un escondite en el bosque.

Blancanito corrió tan lejos como se lo permitieron sus piernas, tropezando con rocas y troncos de árboles que le lastimaban. Por fin, cuando ya caía la noche, encontró una casita y entró para descansar.

Todo en aquella casa era pequeño, pero más lindo y limpio de lo que se pueda imaginar. Cerca de la chimenea estaba puesta una mesita con siete platos muy pequeñitos, siete tacitas de barro y al otro lado de la habitación se alineaban siete camitas muy ordenadas. El príncipe, cansado, se echó sobre tres de las camitas, y se quedó profundamente dormido.

Cuando llegó la noche, las dueñas de la casita regresaron. Eran siete enanieves, que todos los días salían para trabajar en las minas de oro, muy lejos, en el corazón de las montañas.


-¡Caramba, qué bello niño! -exclamaron sorprendidas-. ¿Y cómo llegó hasta aquí?

Se acercaron para admirarle cuidando de no despertarlo. Por la mañana, Blancanito sintió miedo al despertarse y ver a las siete enanieves que le rodeaban. Ellas le interrogaron tan suavemente que él se tranquilizó y les contó su triste historia.

-Si quieres cocinar, coser y lavar para nosotros -dijeron las enanieves-, puedes quedarte aquí y te cuidaremos siempre.

Blancanito aceptó contento. Vivía muy alegre con las enanieves, preparándoles la comida y cuidando de la casita. Todas las mañanas se paraba en la puerta y las despedía con la mano cuando las enanieves salían para su trabajo.

Pero ellas le advirtieron:

-Cuídate. Tu padrastro puede saber que vives aquí y tratará de hacerte daño.


El padrastro, que de veras era una bruja, y consultaba a su espejo mágico para ver si existía alguien más bello que él, descubrió que Blancanito vivía en casa de las siete enanieves. Se puso furioso y decidió matarlo él mismo.
Disfrazado de vieja, el malvado rey preparó una manzana con veneno, cruzó las siete montañas y llegó a casa de los enanitos.

Blancanito que sentía una gran soledad durante el día, pensó que aquella viejita no podía ser peligrosa. La invitó a entrar y aceptó agradecido la manzana, al parecer deliciosa, que la bruja le ofreció. Pero, con el primer mordisco que dio a la fruta, Blancanito cayó como muerto.

Aquella noche, cuando las siete enanieves llegaron a la casita, encontraron a Blancanito en el suelo. No respiraba ni se movía. Las enanieves lloraron amargamente porque le querían con delirio. Por tres días velaron su cuerpo, que seguía conservando su belleza -cutis blanco como la nieve, mejillas y labios rojos como la sangre, y cabellos negros como el azabache.

-No podemos poner su cuerpo bajo tierra -dijeron las enanieves. Hicieron un ataúd de cristal, y colocándolo allí, le llevaron a la cima de una montaña. Todos los días las enanieves iban a velarle.

Un día una princesa, que paseaba en su gran caballo blanco, vio al bello niño en su caja de cristal y pudo escuchar la historia de labios de las enanieves. Se enamoró de Blancanito y logró que las enanieves le permitieran llevar el cuerpo al palacio donde prometió adorarle siempre.
Pero cuando movió la caja de cristal tropezó y el pedazo de manzana que había comido Blancanito se desprendió de su garganta. Él despertó de su largo sueño y se sentó. Hubo gran regocijo, y las enanieves bailaron alegres mientras Blancanito aceptaba ir al palacio y casarse con la princesa.

Y COLORIN COLORADO, ESTE CUENTO SE HA ACABADO…